Tejiendo historias. Arte textil en La Coracha

Vista de la exposición Tejiendo historias en las salas del MUCAC. Foto: Sergio Croma. Cortesía MUCAC

Ángel L. Pérez Villén / Ars Operandi

    A pesar de haber acumulado varios meses de espera —en el caso del extinto CAC va para más de dos años sin actividad— el MUCAC de Málaga emerge, desaparece y vuelve a la superficie. Lo primero aconteció programando exposiciones de interés, como las más recientes, dedicadas a rescatar del olvido a figuras que originarias de otros lugares vinieron a formar parte de la escena artística local, como es el caso de Frank Rebajes —comisariada por Diego Santos— o muestras que contextualizaban en el ámbito nacional a autores tan plurales y singulares como Rafael Pérez Estrada, cuya obra literaria y plástica gravitó en un carrusel de Constelaciones en torno suyo, batiéndose la imaginación para que no se cortase en el intento (magnífica exposición). Y a continuación desapareciendo o diluyendo el compromiso adquirido de volver a poner en funcionamiento un equipamiento como el del Mercado de Mayoristas, del que aún seguimos sin tener noticias creíbles de su reconversión y apertura. Tampoco han ayudado algunas acciones de los responsables municipales, como el cese de los asesores Salvador Nadales y Marta del Corral que estaban vinculados a la nueva articulación y programación de la entidad. A pesar de todo ello, en las salas de La Coracha se celebraron algunas muestras colectivas de cierto interés. No hay más que recordar la comisariada por Sema D’Acosta, Omnímoda, que mostraba la fotografía como display. Un genérico y generoso repertorio de artistas —con alguna que otra ausencia— que hacían uso del medio fotográfico como plataforma para acceder a creaciones espurias donde lo importante no es tanto el proceso como el destino.

    Ahora es el turno de Tejiendo historias, un proyecto colectivo muy oportuno de Alicia Ventura en torno al arte textil español. Son casi medio centenar de obras de casi una cuarentena de artistas con las que se quiere mostrar «el panorama textil femenino más actual que bebe de sus fuentes», estando estas representadas por cuatro autoras de cuatro generaciones: Aurelia Muñoz, Teresa Lanceta, Pilar Albarracín y Elo Vega. El proyecto trata de plasmar «estos hilos de conexión que se establecen entre estas cuatro grandes figuras y las actuales». Sin embargo, en las salas esta vinculación no termina de hacerse explícita, quizá por el hecho germinal de que las dos últimas referencias no lo sean del todo —su relación con lo textil es excéntrica en todo caso, incluso en Albarracín cuya filiación con el arte textil no responde a cuestiones estilísticas o técnicas sino meramente materiales— y porque las dos primeras no están representadas en la exposición como debieran: en número de piezas y peso. «A través de bordados, tejidos, ensamblajes, instalaciones, esculturas y otras aproximaciones expandidas al textil, la exposición aborda cuestiones vinculadas a la memoria, los saberes transmitidos, las políticas del cuidado, el cuerpo, la ecología o la dimensión colectiva de muchas de estas prácticas». Declaración de intenciones que en las salas pierden su hilván si el montaje no redunda en su necesaria aprehensión por el público. Doy fe de ello.

Mentidero de Fuentesal y Arenillas en Tejiendo historias en las salas del MUCAC. Foto: Sergio Croma. Cortesía MUCAC.

    La muestra recibe con Mentidero (2021), obra de Fuentesal y Arenillas, en lo que parece ser una declaración de intenciones. Entender el panorama del arte textil desde una consideración abierta que atiende además de la razonable cuestión del material a otras implicaciones en las que este no es tan decisivo a la hora de definir la pieza, como su complicidad en la poética que la configura. Y es que lo textil ha sido siempre un material casi germinal en la obra de esta pareja, pero no lo es tanto por su materialidad como por prestarse a adquirir sucesivos compromisos en su afán por desplazar la práctica escultórica de sus eventuales recorridos hasta otros lugares en los que la propia experiencia de la creación deviene proceso y logro de un ejercicio de tautología espacial. Como se manifiesta desde la sala de exposiciones: «el textil ya no se define exclusivamente por el uso del hilo o telar sino por una lógica de entrelazado, flexibilidad y permeabilidad». No obstante, pese a la permisividad y apertura de enfoque que precipitan múltiples síntomas de heterogeneidad se percibe como necesaria una mínima lógica taxonómica. Así el lugar más común del textil, el de la construcción de una superficie transitada de insertos formales y cromáticos, espaciales y matéricos está muy presente en la muestra de la mano de artistas como Mar Arza.

Vista de la exposición Tejiendo historias en las salas del MUCAC. Foto: Sergio Croma. Cortesía MUCACVista de la exposición Tejiendo historias en las salas del MUCAC con obras de Elo Vega y Pilar Albarracín. Foto: Sergio Croma. Cortesía MUCAC

    El tapiz tradicional, imbuido de la versatilidad iconográfica de la actualidad, se presenta de la mano de autoras como Mar Azpilicueta o Estefanía Saenz. El discurso de la condición femenina se trasluce en los trabajos de Gema Polanco, Valeria Maculan, Idaira del Castillo y María Alcaide. La actitud reivindicativa del papel de la mujer en la sociedad contemporánea, cuestionando los roles de género, es la trama desarrollada por autoras como Pilar Albarracín y Elo Vega —referentes en la argumentación de la muestra pero sin razones explícitas en las salas— así como por Victoria Gil, Sandra Paula Fernández y Ela Fidalgo. En una línea fronteriza al trabajo de Fuentesal y Arenillas trabaja también otra andaluza, Leonor Serrano Rivas, cuyo Arabesque remite a sus habituales intereses en torno a los procesos que confluyen en la práctica escultórica, ya sean de índole espacial, material, cromático o performativo.

Vista de la exposición Tejiendo historias en las salas del MUCAC con obras de Aurèlia Muñoz. Foto: Sergio Croma. Cortesía MUCAC

    La figura central de la exposición es sin ninguna duda Aurèlia Muñoz, con una magnífica antológica en el Reina Sofía de Madrid que viajará después al MACBA. Artista pionera del arte textil desde los años 60 y responsable de su introducción en la consideración de contemporaneidad que dicha práctica detenta en la actualidad. Su persistencia, hondura, rigor y logros no llegan a percibirse claramente en la muestra malagueña. Sin embargo, sí que es oro todo lo que reluce y en especial sus trabajos en papel. Me explico: teníamos constancia de su compromiso en el hecho de trascender el marco tradicional del textil y situarlo en territorios otros como la escultura o la instalación, pero no sospechábamos la sutileza y esplendorosa levedad de sus trabajos realizados en papel, que —grave parvedad siendo artista de referencia— tímidamente se exhiben en la muestra. Pues bien, esos hilos que penden de Muñoz son recogidos por otras artistas que acceden al textil para arribar, como decíamos, a la escultura o la instalación. Mencionamos a Lara Ordóñez, María Ortega, Laura Segura, Blanca Gracia, Patricia Gómez y María Jesús González, Emmanuela Soria Ruiz, Isabel Flores, Sarah Viguer y Victoria Maldonado.

Vista de la exposición Tejiendo historias en las salas del MUCAC con obra de Teresa Lanceta. Foto: Sergio Croma. Cortesía MUCAC

    Otro puntal de Tejiendo historias es Teresa Lanceta, con una sola pieza, se echan en falta más asideros para contextualizar su singular aportación a la disciplina. Artista clave en la revitalización del arte textil español, desde los años setenta del siglo pasado está inmersa en una doble misión, conducir la práctica del textil al ámbito artístico de la contemporaneidad mediante la elaboración de una sintaxis de la representación de matriz abstracta. Y ello gracias a la asunción de patrones textiles nativos, originarios de comunidades alejadas de las metrópolis, con los que profundiza en la elaboración de un lenguaje que da mucha libertad de pensamiento. Náufragas de un posible pespunte que las adhiera al discurso de las historias que se tejen en la muestra colectiva y por lo tanto abiertas a la exclusiva consideración de sus propuestas específicas hallamos el trabajo, a mitad de camino de la escultura y la pintura, de Belén Rodríguez. Más próximos a esta última disciplina —a la vista de lo expuesto— están las obras de María Carbonell, Julia Huete, Ana Esteve Llorens, Irene Infantes y María Tinaut, con una pieza magnífica. También son destacables la deriva conceptual de Asunción Molinos y Buenas costumbres, fenomenal pieza, de gran calado, de Sonia Navarro.


Tejiendo historias. Exposición colectiva.

Comisaria: Alicia Ventura

Sala La Coracha, MUCAC Málaga

Hasta el 29 de septiembre


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