
Redacción / Ars Operandi
El comisario Jesús Alcaide vuelve a tomar el pulso a la escena joven en Estampa 2026 con la segunda edición de Ensayo Futuro, un programa comisariado que pone el foco en los espacios emergentes y en las nuevas formas de mediación, orientado a impulsar el galerismo y las nuevas iniciativas del mercado en España. En un contexto artístico marcado por la transformación constante en las formas de producción, presentación y circulación, Ensayo Futuro se plantea como un espacio de experimentación dentro de la feria que nace con el propósito de observar algunas de las mutaciones que atraviesan actualmente el ecosistema artístico español. Para Alcaide, estas transformaciones en los modos de hacer no se presentan como fenómenos aislados, sino como manifestaciones de un cambio estructural en las condiciones de posibilidad del propio terreno artístico. Un cambio estructural en los modos de producción artística que, a su juicio, deben conllevar también unos cambios en los sistemas de exhibición, circulación y distribución que logren desafiar una visión única del mercado y que insistan en proponer alternativas cercanas, «nuevas galerías para nuevas relaciones comerciales, espacios diferentes para otros posibles escenarios de distribución del arte».

Siete galerías nacionales y un espacio de proyectos conforman una propuesta que se presenta a modo de investigación abierta, un espacio de interferencias en el que cada galería «presenta su visión de un momento esquivo y complejo como el de la actualidad, un lugar que siempre está en construcción y en el que a diario vamos escribiendo no sólo su gramática sino también su narrativa». Para ahondar en este planteamiento hemos recorrido la muestra junto a Jesús Alcaide, quien ha analizado las transformaciones en las formas de hacer y producir arte que hacen necesaria una sección como Ensayo Futuro. En este sentido, el comisario cordobés advierte de dos cambios fundamentales: por un lado, destaca el creciente número de proyectos que «no son en sí objetos artísticos», un fenómeno que conecta con el proceso de desmaterialización iniciado en los años sesenta. Por otro, apunta a las nuevas formas de distribución que este cambio ha propiciado, con otros formatos de galería y, también, nuevas maneras de entender un coleccionismo que apuesta por la cercanía y la proximidad.

Señala Alcaide en el texto de presentación que la propuesta «se concibe como un laboratorio» y que, por ello, esto implica «asumir el margen de error». Pero, ¿está el mercado preparado para acoger proyectos cuyo valor radica en el proceso y en la incertidumbre antes que en el objeto terminado?. Para el comisario, «el error siempre ha formado parte esencial en el arte contemporáneo, las vanguardias asumían el error hasta el extremo y el museo acabó institucionalizándolo. Nosotros tenemos que seguir equivocándonos, de ahí parte un poco la idea del ensayo. Es el «falla de nuevo, falla mejor» de Beckett. Y sí, creo que el error es absolutamente necesario porque se sitúa al principio de otra realidad, al principio de otro modo de hacer; es un itinerario diferente en cuanto a las dinámicas de producción y, como consecuencia, el mercado tiene que ir adaptándose a esas nuevas formas de trabajo y a esas nuevas formas de producción artística».

Planteamos al comisario la duda de si estamos ante una transformación real del modelo de galería o solo ante una diversificación de formatos que, en última instancia, mantiene intactos los status en el sistema. «Se están produciendo nuevos modos de coleccionismo, nuevos modos de distribución, nuevos modos de presentar las obras, pero, cuesta decirlo, no podemos producir alternativas porque no existe un afuera, existen otras formas de estar dentro». «Existen unos márgenes, unos residuos, existen unos lugares en los que existen otras cosas y es ahí donde está muchas veces el centro de la cuestión, es en esos márgenes que están alejados del centro donde realmente está el centro. Como diría Roberto Juarroz, en el centro del vacío, hay otra fiesta».

Por su parte, los galeristas que participan en Ensayo Futuro coinciden en afirmar que se perciben ya nuevas formas de establecer relaciones entre las partes. Para el director de la galería madrileña Garaje Bonilla, Rafael Bonilla, cordobés de La Rambla, el cambio más sustancial reside en considerar al artista como el elemento principal en el sistema artístico: «el motor de todo esto es el artista, el creativo; el coleccionista está muy bien, el galerista está muy bien, pero en el centro, ha de estar el artista, es a él a quien debemos cuidar, mimar y apoyar. Nosotros ponemos el foco en el trabajo artístico, estamos con el artista en el proceso de producción y tenemos muy en cuenta su opinión en asuntos como el montaje». Y añade que, efectivamente, estos nuevos modos de hacer han atraído a un «nuevo tipo de coleccionismo interesado más por la producción y por la creación que por el la inversión». Se trata de un perfil variado en cuanto a edad, que muchas veces está comenzando a realizar sus primeras compras, pero que ante todo prima la cercanía con el artista y el poder seguir de cerca su carrera».

Entre las galerías que presentan sus propuestas en Ensayo Futuro se encuentra AP1 de Artnueve que ocupa el espacio con un solo project de la artista vinculada a Andalucía Hodei Herreros. Herreros presenta una instalación basada en la idea de salón. «Salón doméstico, salón de belleza, salón de juegos, salón de té… Alrededor de una escultura-mesa con forma de manos y pintada con materiales cosméticos se reúnen una serie de objetos híbridos entre lo cotidiano, lo corporal, lo femenino y lo extraño. Elementos que podrían formar parte de la domesticidad de un salón pero que se desvían de su función original y su forma esperada». El espacio comisariado por Jesús Alcaide acoge también los trabajos del artista granadino Jesús Murán, que presenta en Garaje Bonilla una selección de dibujos y esculturas cerámicas en la que establece un diálogo entre lo ancestral y lo imaginario. A través de estos dos lenguajes, Murán construye un universo de símbolos y relatos abiertos, con piezas que evocan vestigios y objetos de un tiempo indeterminado.

En cuanto al programa general de Estampa cabe destacar la presencia de dos galerías andaluzas habituales en la feria. La malagueña Isabel Hurley con un estand dedicado íntegramente a Marisa González que recoge un proyecto pionero pero que ya sienta las bases sobre las que construiría su «modo de hacer generativo», el uso de las nuevas tecnologías de la reproducción y la comunicación para elaborar un discurso de fuerte compromiso feminista, ecologista, pacifista y en pro de los derechos civiles. La exposición recoge los trabajos documentales y artísticos realizados por la artista en Chicago en 1972 durante las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. A través de fotografías en blanco y negro, Marisa González documentó las protestas y reutilizó alguna de estas imágenes mediante procesos de serialidad, montaje y reinterpretación. Junto a las fotografías en blanco y negro, la selección presenta una serie de obras derivadas, principalmente impresiones en color realizadas con la primera 3M Color in Color comercializada en EEUU, termografías y acetatos que reinterpretan la imagen icónica de mujer manifestante tendida en el suelo.

La galería sevillana Di Gallery, dirigida por Juan Cruz, presenta un duo project que ofrece un diálogo entre las esculturas cerámicas de la granadina Rosa Aguilar, y las pinturas elaboradas de Pavlo Padilla. El artista sevillano transforma la pintura en una especie de arqueología de la materia, elaborando artesanalmente sus propios óleos con pigmentos minerales de Tharsis, óxido de hierro de Málaga y cal de Morón de la Frontera para componer una obra «casi monocroma y de fuerte resonancia telúrica». Por su parte, Rosa Aguilar modela cabezas escultóricas en cerámica a baja temperatura mediante la técnica neriage en las que «la superposición de capas y texturas se funde con una fisonomía apenas esbozada, dando lugar a piezas sugerentes donde la elegancia del patrón cerámico convive con la contención del gesto». Sedimentos pictóricos y estratos cerámicos, señalan desde la galería, «crean un diálogo donde pintura y escultura regresan a su origen mineral para devolvernos una experiencia directa y reflexiva del arte».

El mercado secundario y arte español del siglo XX se dan cita en Clásicos Contemporáneos, una sección que amplía el marco cronológico de la feria a la vez que atiende a un circuito que continúa despertando interés entre coleccionistas y profesionales. En el stand de la galería madrileña Jorge Juan, dedicada a pintura española de los siglos XIX y XX, encontramos dos piezas de carácter histórico de Equipo 57. Son gouaches datados erróneamente por la galería en 1961 y que más fielmente podrían corresponder a fechas anteriores del colectivo, concretamente a la época de la exposición en Club Urbis de Madrid en 1959. Ambas obras proceden de la mítica Galerie Denise René de París, fundada en 1944, que constituyó uno de los núcleos germinales de la abstracción geométrica, el arte cinético y el op-art y situó a Equipo 57 en el contexto de las vanguardias europeas de posguerra.

En cuanto a la presencia de artistas andaluces hemos de volver a encontrarla entre las distintas ofertas que presentan galerías del resto del país. Así en Artnueve de Murcia encontramos radicado el mayor núcleo de artistas, con pinturas de Manuel M. Romero y una magnífica representación de la nueva escultura andaluza de la mano de Pablo Capitán del Río, Christian Lagata y Álvaro Albaladejo. También murciana, y madrileña, la veterana galería T20 incluye, ademas de FOD, dos lienzos recientes de la pintora granadina Julia Santa Olalla y varias esculturas del malagueño Timsam Harding. Por su parte, la galería Llamazares presenta una escultura de ovillos y obra sobre papel de la malagueña Marina Vargas, mientras que SC Gallery de Bilbao exhibe pinturas del gaditano José Carlos Naranjo.

También encontramos en Estampa a artistas andaluces que participan por primera vez a la feria. Es el caso del onubense Agus Díaz Vázquez y del cordobés Rafa Jiménez, que acuden a la cita con Arma Gallery. Jiménez, recientemente fichado por la galería madrileña, presenta pinturas realizadas con plastilina que aluden a la memoria y al recuerdo, al tiempo y a la historia. Por su parte, el sevillano Pablo Little muestra por primera vez sus esculturas cerámicas bajo la enseña de la galería madrileña MPA, mientras que el artista cordobés Efraim Ortega debuta con la galería madrileña Wit Art Gallery donde exhibe una serie de esculturas de acero al carbono. Cierra este recorrido por la feria la pintora malagueña Vanessa Morata que participa en una colectiva homenaje al toro de Osborne en la galería portuguesa Nuno Sacramento.
Feria de arte Estampa 2026
Recinto ferial IFEMA, Madrid
Del 24 al 27 de septiembre








