
José Álvarez / Ars Operandi
Enrique Salamanca (Cádiz, 1943), ha sido un artista pivotal en la abstracción geométrica española, con un trabajo en el que la experimentación ha desempeñado un importante papel a lo largo de su fecunda trayectoria, transitando por la figuración crítica, el arte cinético, las formas computacionales y las instalaciones táctiles-sonoras y participativas. Pese a que desde los años 70 la presencia de Salamanca en el arte español contemporáneo más vanguardista ha sido constante, lo cierto es que su trabajo no se ha visto expuesto con demasiada regularidad. En su ciudad natal sólo se han realizado tres exposiciones dedicadas a su obra: en el entonces multidisciplinar festival Alcances (1974), Colegio de Arquitectos (1983) y Palacio de la Diputación (1985). Ahora ha sido el Espacio de Creación Contemporánea (ECCO) el lugar elegido para una muestra retrospectiva titulada Enrique Salamanca. La revolución geométrica (1968-2025), comisariada por uno de los grandes especialistas de la abstracción española, Alfonso de la Torre, quien ya trabajó con la obra de Salamanca en exposiciones como Enrique Salamanca. Pseudodimensión y Misterio. En torno al Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (Galería José de la Mano, 2014), El trabajo de lo visible. Una revisión de la geometría española (Galería Odalys, 2014) y Abstracción. Del Grupo Pórtico al Centro de Cálculo (Galería Guillermo de Osma, 2016).

El Espacio de Creación Contemporánea, como infraestructura nacida de la transformación del antiguo edificio de Acuartelamiento de Carlos III en equipamiento cultural, presenta las inevitables dificultades que todo espacio no diseñado especialmente para su uso como espacio expositivo suele mostrar. Una de ellas es la estructura abovedada de las salas de exposiciones, lo que impide que piezas bidimensionales —cuadros de gran tamaño, por ejemplo— puedan disponerse con distancia suficiente del arranque de las bóvedas, por lo que es necesario panelar con estructuras independientes. Así mismo, las salas abiertas por el lado opuesto a la entrada privan al sitio de una considerable superficie expositiva —la de mayor altura—, y ofrece una visión de espacio abierto, contaminado visualmente por los elementos constructivos del fondo y con el inevitable parecido a los pasillos y claustros que tan recurrentemente utilizan las instituciones como espacios expositivos.
Para salvar estos inconvenientes, el comisario ha diseñado la muestra en cuatro espacios sucesivos correspondientes a otras tantas salas, mediante capítulos titulados: Circa 1968 / El descubrimiento de la geometría, en primer lugar, seguido de Los años setenta: y la revolución fue geométrica y plástica [y experimental, cinética, eléctrica y sonora], en tercer lugar Circa 1973. Ambiente óptico acústico de participación y, por último, Campos infinitos [visiones geométricas], una selección de obras que ocupa medio siglo de trayectoria, desde 1968 hasta nuestros años. El panelado puntual ha permitido la exhibición de grandes piezas y mediante unos sencillos soportes se muestra una apreciable cantidad de esculturas y prototipos del artista gaditano.

Los inicios de Enrique Salamanca como artista se reflejan en la serie de obras expuestas en el capítulo Circa 1968 / El descubrimiento de la geometría. En los últimos años de la década de los sesenta, Salamanca realiza una pintura cercana a la denominada crónica de la realidad, una suerte de pop europeo con algunos elementos del estadounidense, esto es, tintas planas, utilización de imágenes de los medios de comunicación, repetición, etc., siempre desde una perspectiva crítica, que en el caso de Salamanca dedica a temas entonces candentes como la Guerra de Vietnam, la hambruna en Biafra, Mayo del 68, y otros más cercanos, en los que muestra su postura antifranquista. El descubrimiento de la geometría es visible en la utilización de patrones y figuras que invariablemente acompañarán la trayectoria de Salamanca, como triángulos, pentágonos o hexágonos, sobre los que en estos primeros momentos dispone diversos elementos figurativos que dotan a la obra de un carácter narrativo. En 1969 estos elementos ya se han perdido y aparecen sus series dedicadas a la cinta de Moebius, sobre las que trabajará durante los años 70 y retomará pasada la primera década del 2000, que conforman la faceta más geométrica y racional del artista gaditano. Un viaje a París en 1968 fue decisivo para alentar a Salamanca a indagar más allá de la pintura, realizando entonces sus primeras obras cinéticas y lumínicas, experimentando con nuevos materiales como el plexiglás y el metacrilato. En su decisiva exposición en el Museo de Arte Contemporáneo (Formas expresivas de hoy, Madrid, 1971), que lo situó entre la generación más avanzada del arte español post informalista, Salamanca asimismo experimentó con los ambientes, añadiendo luz y sonido a sus propuestas, lo que para Alfonso de la Torre demuestra el interés del artista por la obra abierta, concepto que, al cabo, es el eje de la revolución de Enrique Salamanca, más allá de todo formalismo. Esta etapa está presente en el siguiente espacio, Los años setenta: y la revolución fue geométrica y plástica [y experimental, cinética, eléctrica y sonora]. El propio título explicita la abundancia de trayectos que recorrió Salamanca en tan fecunda década. En este espacio se suceden piezas espectaculares como Supercinta modulada (1971), realizada en metacrilato de diversas tintadas, cuya colocación en sala permite contemplar el interesante juego de sombras de colores que complementa al volumen de la escultura, construida a base de diferentes superficies planas. Otras piezas triangulares realizadas en aluminio recortado, cinéticas, y otras estructuras en ortoedro, lumínicas, se disponen junto a una amplia selección de esculturas asimismo en metacrilato de colores traslúcidos, quizá uno de sus conjuntos más logrados, por su plasticidad y sus infinitas posibilidades de apariencia.

En cuanto a su pioneras investigaciones en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (CCUM) en 1970, donde Salamanca experimentó con las formas generadas por computadora, el catálogo de la exposición ofrece una amplia selección de las obras que realizó mediante la colaboración del programador Ramón Eleta, y que se concretaron en una serie de impresiones de formas geométricas compuestas a partir de la repetición de caracteres tipográficos, aunque en sala solo aparecen como portada del catálogo de la histórica exposición de Salamanca en la Dirección General de Bellas Artes (Madrid, junio 1971), expuesto junto con abundante material documental del artista. El catálogo, indispensable ya para cualquier estudioso del arte contemporáneo español por la contextualización del artista y su obra que desarrolla Alfonso de la Torre, incluye otras numerosas piezas, además de las surgidas en el CCUM, que por motivos de espacio ha sido imposible mostrar en esta ocasión.

En 1973 Enrique Salamanca había comenzado a experimentar en los denominados ambientes, esto es, un espacio óptico acústico de participación, en ocasiones de carácter efímero. De esta etapa, que se extenderá a lo largo de la década de los setenta, el comisario ha seleccionado una serie de proyectos sobre papel y prototipos, a más de una colosal pieza procedente del MNCARS construida en metales diversos, transitable y dotada de sonido, que contrasta por su rotundidad con las más etéreas formas en metacrilato de colores exhibidas en los anteriores espacios. Es sin duda una de las más arriesgadas etapas de Salamanca. En el espacio que cierra la muestra, Campos infinitos [visiones geométricas], Alfonso de la Torre ha optado por elaborar un amplio recorrido por los muchos materiales y estructuras que el artista ha venido explorando en las últimas décadas. Así, pinturas de las primeras décadas del 2000, reelaborando las cintas de Moebius, comparten espacio con las limpias esculturas de acero inoxidable que indagan en el mismo espectro, y que Salamanca redimensionó y trasladó al campo del arte público. Piezas en madera, en acero cortén o en resina de poliéster dan cuenta de la enorme versatilidad de Salamanca en cuanto a la utilización de los materiales, heterogeneidad que sin embargo no traslada a su temática, fiel a su indagación de base geométrica, inicio y final siempre de su particular revolución.
Enrique Salamanca. La revolución geométrica (1968-2025)
Espacio de Creación Contemporánea (ECCO), Cádiz
Comisario: Alfonso de la Torre
Del 17 de junio al 30 de septiembre de 2026








